jueves, 30 de junio de 2016

Resolución

Resolución
Huellas en la arena Rápidamente borradas; La mentalidad de la costa.
Ir a la playa significa caminar al aire fresco, escuchar el sonido de las olas, sentir la arena rechinar bajo nuestros pies. La delgada cinta entre la tierra y el océano es un lugar perfecto para entender la mentalidad de la sabiduría. Tal como hay un balance dinámico entre la arena y el agua, así también hay un equilibrio dinámico entre el lado inactivo y el lado activo de nuestras mentes. Tal como la arena está siendo lavada constantemente, así también deberíamos mantener nuestras mentes libres de impresiones persistentes.
Con frecuencia dejamos que los pensamientos, arrepentimientos y dudas de actividades pasadas se transfieran al presente. Eso nos lleva al conflicto. En vez de dejar que eso suceda, deberíamos actuar sin dejar consecuencias. Esto requiere de gran rigurosidad. Tal completitud es desafiante, pero el tener éxito es vivir con perfección. Al resolver los problemas de cada día a nuestra máxima satisfacción, logramos la sublime pureza de una playa constantemente bañada por las olas.
Meditaciones Tao


identidad



“En un remoto lugar de la India, entre la espesa selva, cerca de la orilla de un tímido riachuelo, a la vera de los nenúfares, vivió un joven llamado Brahmán. Como era huérfano y no pertenecía a ninguna casta, cuando quería comprar ropa, debía visitar los pueblos del norte. Pero los habitantes de aquellas regiones se pintaban la piel de color negro, por lo que si quería entrar en sus poblados, debía hacer lo mismo.
Cuando quería comprar comida bajaba al sur, donde los oriundos pintaban sus rostros de blanco, por lo que Brahmán debía pintarse el rostro también de blanco.
Cuando deseaba rezar se dirigía a los pueblos del Este, donde estaban los templos, pero los habitantes del Este pintaban sus caras de color amarillo, por lo que Brahmán debía hacer lo mismo.
Por último, cuando quería comprar medicinas, debía visitar el Oeste, donde todos se pintaban el rostro de azul.
El tiempo paso y cierto día, Brahmán vio a un extraño hombre de barba y pelo largo haciendo sus abluciones en el río. Su rostro era muy hermoso y su mirada serena y tranquila. No llevaba ninguna pintura y sin embargo parecía muy feliz.
Como quiso acercarse un poco más, pudo ver su propia silueta reflejada en el agua y no se reconoció. Llevaba tanto tiempo poniéndose máscaras que ya eran una parte de él.
Llorando desconsoladamente, cayó al suelo mientras el desconocido, compadeciéndose de él, se acercó, lo tomó en sus brazos y lo levantó amablemente:
- Lo que buscas no está fuera de ti, ni en otra persona, ni en otro lugar – dijo - Lo que deseas está en tu interior pero, para poder alcanzarlo, no debes disfrazarte, sino quitarte todos los disfraces que te has ido poniendo
- ¿Cómo puedo hacerlo? - preguntó el muchacho
- ¡Ven! - dijo el eremita – Lávate la cara todos los días en este río y no dejes que nada vuelva ocultarla. Si lo haces a diario, si te buscas a ti mismo dejando pasar todo lo que no eres tú, llegará un día en que te reconozcas. Cuando esto ocurra, llámate y no vuelvas a perderte de vista, pues tú mismo te conducirás hacia tu propio reino – Durante mucho tiempo, Brahmán acudió al riachuelo y se lavó en él hasta que todas sus máscaras fueron desapareciendo. Así ya nunca más tuvo que disfrazarse y todo lo que necesitó, pudo encontrarlo abundantemente a su alrededor. El río, en este cuento, simboliza la meditación, a la cual acudimos para volver a ser nosotros mismos en todo momento y en cualquier situación."

Cuando....

Cuando estés exhausto de perseguir tus sueños, hallarás que los sueños no se realizan soñando, sino caminando, y que no hay mejor sueño que estar despierto.

Cuando estés hastiado de buscar el éxito, entenderás que el éxito no se logra tratando de llegar a alguna parte, sino que está mucho más cerca; puesto que no hay mayor éxito que ser uno mismo.

Cuando estés cansado de buscar la belleza, encontrarás que la belleza no se revela a los ojos del cuerpo sino a los del corazón. Pues la belleza es el alma misma de todas las cosas; también de lo “feo”.

Cuando estés aburrido de buscar la alegría, aprenderás que la alegría no se puede experimentar sin conocer primero la tristeza, y que la mejor manera de estar alegre es, alegrando a los otros.

Cuando estés agotado de buscar amor, sabrás que el amor no llega desde fuera y que, en realidad amado mío, la única manera de encontrar amor es; AMANDO.


Eternidad

Una eternidad no es suficiente para amarte como deseo amarte....
El amor le dijo al amor...
Eternidad es cuando suavemente me acaricias, y dibujas mi boca con tus labios, cuando recorres mi rostro con tus manos, cuando cobijo tu cuerpo entre mis brazos.
Eterno es el momento en que nuestras almas se juntan, y hacen comunión en una sola.
Eterno es cuando con un beso olvidas tus problemas.
Y me llevas al cielo tomando mi mano.
Eternidad un momento a veces fugaz, a veces perpetuo.
Eternidad es olvidar el tiempo, y sellar nuestro amor en un beso...


lunes, 27 de junio de 2016

MEDITACIÓN DE LA IMAGEN DE LA VELA QUE DISUELVE DISGUSTOS


MEDITACIÓN DE LA IMAGEN DE LA VELA QUE DISUELVE DISGUSTOS

En tu plexo solar (entre ombligo y esternón, 4 pulgadas por debajo de éste) brilla la llama de una vela (en el chacra 3 Manipura). A su derecha está el hígado, donde pulsa la ira y el enfado. La llama consume los excesos del hígado, y da luz con lo tóxico hepático, transforma y eleva lo inconveniente para rescatar lo válido que incluya. Una vez lo sientas, piensa en ese disgusto que has tenido. Míralo a distancia, como si le hubiese pasado a otro. Respira hondo, y observa tu respiración. Observa el motivo del disgusto, la persona o la escena. Observa la emoción que te regirá las tripas. Observa la vela que ilumina tu plexo solar. Es modesta, contra el imponente disgusto. Pero poco a poco lo va consumiendo. Observa el disgusto, observa la vela. Deja que lo consuma y transforme en luz. Deja que drene el enfado del hígado. Deja que esa luz alimente tu plexo solar. Y alimente tu espíritu. Observa el disgusto. Observa tu llama interior. Observa como el disgusto pierde ímpetu, como se suaviza el hígado. Observa como tu vela interior brilla cada vez más. Cuando te sientas más relajado y centrado, cierra la meditación dejando encendida la vela.

Preocupación

Preocupación.
La preocupación es una adicción Que interfiere con la compasión.
La preocupación es un problema que parece proliferar. Tal vez es por la naturaleza de nuestra demasiado avanzada civilización; tal vez es una medida de nuestra propia degeneración espiritual. Cualquiera sea el origen, está claro que la preocupación no es útil. Es el cáncer de las emociones -el interesarse llevado a la compulsión. Corroe cuerpo y mente.
No hace ningún bien el decir, "No pienses en eso." Sólo te preocuparás más. Es mucho mejor seguir caminando tu senda, cambiando lo que puedas. El resto debe ser disuelto en compasión. En este mundo de niños con inmunodeficiencias, injusticias raciales, desequilibrios económicos, violencia personal y conflictos internacionales es imposible dedicarse a los intereses de todos. Cuidar de ti mismo y hacer algo bueno por aquellos con quienes te encuentras es suficiente. Eso es compasión, y debemos ejercitarla incluso frente probabilidades aplastantes en contra.
Cuando te encuentres con un problema, ayuda si está en tu poder hacerlo. Después que hayas actuado, retírate y despreocúpate de eso. Sigue tu camino sin nunca mencionarlo a nadie. Así no hay preocupación, porque ha habido acción.


"Mientras el maestro meditaba, un joven discípulo se sentó frente a él y le preguntó: - Sensei, ¿dónde puedo encontrar lo Eterno? – Comprobando que el anciano no se inmutaba, sin darse por vencido, el muchacho siguió preguntando – Sensei, por favor, respóndame, ¿cómo puedo alcanzar la iluminación? ¿De qué manera podría librarme de todos mis apegos? – Notando que tampoco recibía respuesta, el joven siguió: - Maestro, dígame, ¿qué debo hacer para purificar mi karma negativo? ¿Cómo puedo liberar mi mente? ¿Qué tengo que hacer para comulgar con el Tao?... Tras un rato en estos menesteres, exhausto, decidió sentarse en silencio y observar la figura de su maestro. Parecía tan calmado, tan sereno. Sentado sobre su cojín, la figura del anciano emanaba una especie de luz capaz de contagiarle con su presencia, llevándole hacia estados más elevados de consciencia. Entonces pensó: - ¡Que maravilloso sería poder alcanzar esa paz! – Adivinando este anhelo, el maestro abrió los ojos y dijo: - Te lo llevo mostrando desde que me hiciste la primera pregunta. Lo Eterno, la iluminación, la liberación de los apegos, la purificación del karma, el control de la mente y la comunión con el Tao comienzan con la búsqueda del silencio. El principio y el final de tu práctica comienza y termina haciéndote a ti mismo silencio. Silencio, hijo mío, guarda silencio, busca tu silencio, sé silencio."

Subconsciente

Subconsciente
Cielo e infierno: Nuestro subconsciente.
La meditación abre áreas de nuestro subconsciente raramente vislumbradas. Cuando esto pasa, pensamientos extraordinarios y el tomar conciencia nos llegan con aparente espontaneidad. Nos damos cuenta de verdades que no veíamos antes; percibimos eventos que eran previamente demasiado distantes. Pero nunca nadie se ha vuelto un súper humano debido a la meditación. Sólo abren su propio potencial latente. Todo está encerrado dentro nuestro y sólo necesita ser abierto. Es por eso que se dice que el cielo está dentro de nosotros.
Del mismo modo, los sufrimientos y luchas del pasado a veces nos persiguen con increíble vehemencia. Los problemas y los conflictos son difíciles de exorcizar. Puede ser que aunque practiquemos la espiritualidad y sigamos adelante con nuevos intentos y relaciones, las heridas del pasado sigan regresando en nuestros recuerdos y sueños. No son demonios de otro mundo, ni son manifestaciones kármicas de vidas previas; son cicatrices en nuestro subconsciente. No importa cuan diligentemente tratemos de progresar, siguen habiendo sufrimientos que nos maldicen día tras día. Por eso se dice que el infierno está dentro de nosotros.
Nosotros mismos somos el campo de batalla del bien y el mal. No hay necesidad de buscar más allá de nuestro mundo. Todo lo que tiene que ser comprendido está dentro nuestro. Todo lo que debe ser trascendido -los sufrimientos y cicatrices del pasado- está dentro de nosotros. Todo el poder de la trascendencia está también dentro nuestro. Accede a eso y accederás a lo divino mismo.
Meditaciones Tao.



"Cuentan que cierto maestro sufí, estando en su lecho de muerte, se le acercó uno de sus discípulos más queridos y, muy apenado, le preguntó: - Baba, antes de reunirte con nuestro Señor, dime, por favor, ¿qué ha sido lo más difícil que has encontrado en esta vida? – El maestro, mirándolo fijamente, contestó: - Lo más difícil de mi vida ha sido hacer comprender a la gente que Dios es Uno, y que sólo Él merece ser adorado. Que no hay santos, ni ángeles, ni profetas, ni hijos, ni potencias, ni espíritus, ni guías, ni maestros... Que sólo existe Él, sin intermediarios, sin nadie más. Dios es el Solo, el más Digno de alabanza – Pero, maestro - replicó el muchacho - entonces, ¿los ángeles, los profetas, los santos…? – Ves, hijo mío - contestó el anciano con lágrimas en los ojos – Cuán difícil es esta tarea que ni siquiera a mis discípulos más cercanos he conseguido convencer"

Un hombre de edad se quejaba ante un amigo que había ido a verlo de lo desaliñada y poco cuidadosa que era una vecina suya. «¡Tendrías que ver cómo lleva de sucios a los niños... y cómo tiene la casa! Es una auténtica desgracia tener que vivir con semejante vecindario... Echa una mirada a la ropa que tiene tendida en el patio: fíjate en las manchas negras que tienen esas sábanas y esas toallas.» 
El amigo se acercó a la ventana, miró hacia fuera y dijo «A mí me parece que esa ropa está perfectamente limpia, querido amigo. Lo que tiene manchas son tus cristales.» 

(Hay personas que necesitan tener o ver problemas en los para tener tema de conversación y sentirse satisfecho)




Samuel estaba muy triste, y no era para menos: su casero le había mandado dejar el piso, y no tenía adónde ir. De pronto se le ocurrió. ¡podría vivir con su buen amigo Moisés! La idea le proporcionó a Samuel un gran consuelo, hasta que le asaltó otro pensamiento: «¿Qué te hace estar tan seguro de que Moisés te va a dar cobijo en su casa?» «¿y por qué no?», se respondió el propio Samuel indignado. «A fin de cuentas, fui yo quien le proporcionó la casa en la que ahora vive, y fui también yo quien le adelantó el dinero para pagar la renta de los primeros seis meses. Lo menos que puede hacer es darme alojamiento durante una o dos semanas, mientras estoy en apuros...» Y así quedó la cosa hasta que, después de cenar, le asaltó de nuevo la duda: «Suponte que se negara...» «¿Negarse'?», se respondió él mismo. «¿y por qué, si puede saberse, habría de negarse? Ese hombre me debe todo cuanto tiene: fui yo quien le proporcionó el trabajo que ahora tiene; y fui yo quien le presentó a su encantadora mujer, que le ha dado esos tres hijos de los que él se siente tan orgulloso. ¿y ese hombre va a negarme una habitación durante una semana? ¡Imposible!» Y así quedó de nuevo la cosa hasta que, una vez en la cama, comprobó que no podía dormir, porque nuevamente le entró la duda: "Pero suponte -no es más que una suposición- que él llegara a negarse. ¿Qué pasaría?» Aquello fue ya demasiado para Samuel: «Pero ¿cómo demonios va a poder negarse?», se gritó a sí mismo, casi fuera de sí. "Si ese hombre está vivo, es gracias a mí. Yo lo salvé de morir ahogado cuando era un niño. ¿ y va a ser ahora tan desagradecido como para dejarme en la calle en pleno invierno?» Pero la duda seguía carcomiéndole: «Suponte...» El pobre Samuel se debatió mientras pudo. Finalmente, hacia las dos de la mañana, saltó de la cama, se fue a casa de Moisés y se puso a tocar insistentemente el timbre, hasta que Moisés, medio dormido, abrió la puerta y exclamó asombrado: «¡Samuel! ¿Qué ocurre? ¿Qué haces aquí a estas horas de la noche?» Pero para entonces estaba Samuel tan enojado que no pudo impedir gritar: «¡Te diré lo que hago aquí a estas horas de la noche! ¡Si piensas que voy a pedirte que me admitas en tu casa ni siquiera un solo día, estás muy equivocado! ¡No quiero tener nada que ver contigo, ni con tu casa, ni con tu mujer, ni con tu condenada familia! ¡A la mierda todos vosotros!» Y, dicho esto, dio media vuelta, pegó un portazo y se marchó.
(Los efectos de pre-suponer y pensar por otro ser)

jueves, 23 de junio de 2016

ventaja

Ventaja
Colinas distantes, nubes lejanas
Todos los eventos llegan desde la distancia. Desde un mirador en lo alto, Predecir el futuro es elemental.
Frecuentemente se dice con superstición que quien sigue el Tao sabe magia. Esas son tonterías. La superioridad es simplemente cuestión de usar lo mejor de las propias habilidades y de estar en la posición correcta. Por ejemplo, una persona sabia que vive alto en las montañas y que no está enceguecida por el vino, la sensualidad, la intelectualidad, la mala salud, o la codicia, será más capaz de ver los eventos a la distancia que alguien que vive encerrado en una pieza y con los ojos puestos en algún oscuro proyecto.
Una tormenta no se desata abruptamente; toma horas, a veces días para desarrollarse. Los viajeros no llegan de repente; pueden ser vistos a la distancia. Es posible saber cosas con anticipación desde una alta posición de ventaja. Por esta razón, el seguidor del Tao parece saber magia.
Meditaciones Tao

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miércoles, 22 de junio de 2016

Utilización



Utilización
Las cometas aprovechan la fuerza del viento. Ellas expresan nuestro propósito, Pero no pueden cambiar el viento.
Una persona con una cometa puede hacerla bajar, voltear, y ondear a voluntad. Un experto puede incluso usar un volantín de pelea y enfrentar a otro hasta que uno se corta. Es divertido volar un barrilete, sentir el gigantesco tirón al final de tu línea. A veces el viento es tan fuerte que casi te levanta del suelo. Cuando aprovechas las fuerzas de la naturaleza, aprovechas algo bastante poderoso.
Este es un ejemplo de la adecuada utilización del Tao. Es sacar provecho de las fuerzas de la naturaleza. Eso significa aceptar la forma en que operan, y luego encontrar una manera de tomar prestado su poder. No implica tratar de cambiar ni de circunscribir las cosas. Si el viento no está soplando sobre nuestra cometa de la forma que queremos, no podemos cambiarlo. Sólo podemos tomar prestada su energía. Cuando la iniciativa y las fuerzas de la naturaleza se combinan, hay verdadera armonía.
Meditaciones Tao

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